La miel y la salud: usos médicos

La miel y la salud usos médicos

La miel, además de exquisita, es una fuente de sustancias curativas que puede ayudar en el alivio de muchas dolencias

Sin embargo, es necesario dejar en claro que ninguno de los usos que detallamos a continuación (algunos de los cuales, tienen ya milenios) reemplaza la necesaria consulta al médico ni al seguimiento de sus indicaciones que serán, seguramente, las más convenientes y atinadas. 

Abscesos gingivales 

Un absceso es lo que vulgar y popularmente se conoce como “grano” y el hecho de que sea gingival indica que se localiza en las encías. Una de las formas de aliviar esta molesta erupción consiste en la siguiente práctica, un tanto dolorosa, pero muy efectiva:

  • Poner al fuego una pequeña olla o recipiente con una cucharada de miel y otra de agua. 
  • Calentar hasta obtener un caramelo bien oscuro. 
  • Aplicarlo lo más caliente que se pueda soportar sobre el absceso. 

De esa manera, la cataplasma hará que el absceso desaparezca facilitando una rápida cura y, lo que es muy importante, lo desinfectará. 

Artritis 

La artritis reumatoidea es la inflamación de las articulaciones. Puede aparecer a cualquier edad, pero se observa con mayor frecuencia luego de los 25 años de edad. Asimismo, si bien es una dolencia que pueden sufrir ambos sexos, resulta más común en las mujeres que en los hombres. Sus síntomas más habituales son dolor local con hinchazón, enrojecimiento y calor en la articulación

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Cuando se sufre de esta dolencia, conviene ingerir diariamente el jugo de un limón mezclado en 1 taza de agua bien caliente y endulzado con 2 cucharadas de miel.  

Vale destacar, para no alentar falsas esperanzas, que la toma consecuente del brebaje que acabamos de detallar, no cura la artritis, aunque sí ofrece alivio a los síntomas que la caracterizan. 

Asma 

El asma no es una enfermedad concreta sino, en rigor de verdad, un conjunto de síntomas que se pueden desencadenar debido a diversos factores y que conlleva una reacción alérgica en la que se producen anticuerpos con el fin de combatir el alérgeno inhalado. Los síntomas más habituales de un asmático son: tos persistente y respiración sibilante y fatigosa, entre otros

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El ataque de asma se presenta en forma de una potente sensación de ahogo que, en algunos casos, se acompaña de un espasmo de la musculatura bronquial. Por supuesto, el control del enfermo y el seguimiento médico se tornan imprescindibles cuando se sufre de esta dolencia, pero viejos, populares y naturales remedios también resultan una ayuda considerable. Mencionamos algunos dos de ellos: 

  • Calentar a baño María o al vapor una parte de miel (preferentemente de abeto) hasta que se vuelva líquida.  
  • Agregar gota a gota otra parte de aceite de ricino, mezclando hasta obtener una preparación homogénea.  
  • Guardarla en un frasco de vidrio bien tapado y diariamente, en ayunas y por la noche antes de acostarse, dejar disolver lentamente en la boca una cucharadita de esta mezcla. De esa forma, la combinación de los aceites esenciales contenidos tanto en la miel como en el aceite de ricino, calmarán la irritación y tranquilizarán al enfermo durante un par de horas.

Jarabe de ajo y miel 

Ingredientes: 

  • 1 cabeza de ajo 
  • ½ litro de agua 
  • 1 taza de vinagre 
  • 1 taza de miel, preferentemente de abeto 

Preparación: 

  • Pelar los dientes de ajo y hervirlos a fuego bajo durante ½ hora. 
  • Sacarlos y colocarlos en un recipiente. Reservar. 
  • Agregar el vinagre y la miel al agua de cocción de los ajos y hervir hasta que adquiera consistencia de almíbar. 
  • Mezclar con los ajos y procesar hasta obtener una preparación homogénea. 
  • Guardar refrigerado y, diariamente, tomar una cucharada.

Bronquitis

Generalmente la bronquitis (inflamación de los bronquios) deriva de un resfrío o una gripe mal curada. Su origen puede estar tanto en un virus como en una bacteria y sus síntomas son: dolor de garganta, sensación de “pecho cargado”, dolor de cabeza, algunas líneas de fiebre y, sobre todo, una tos por demás persistente¿Qué hacer? 


  • Uno de los mejores remedios para aliviarla consiste en preparar una tisana con brotes de abeto, filtrarla y endulzarla con una abundante cantidad de miel, preferentemente, también de abeto.  
  • Otra posibilidad reside en preparar una infusión de eucalipto o ambay y endulzarla con una abundante cantidad de miel de eucalipto. 
  • Asimismo, todos los jarabes detallados en el tópico “tos” serán excelentes aliados para combatir la bronquitis. 

Jarabe de ajo y miel

Ingredientes:

  • 1 cabeza de ajo
  • ½ litro de agua
  • 1 taza de vinagre
  • 1 taza de miel, preferentemente de abeto

Preparación:

  • Pelar los dientes de ajo y hervirlos a fuego bajo durante ½ hora.
  • Sacarlos y colocarlos en un recipiente. Reservar.
  • Agregar el vinagre y la miel al agua de cocción de los ajos y hervir hasta que adquiera consistencia de almíbar.
  • Mezclar con los ajos y procesar hasta obtener una preparación homogénea.
  • Guardar refrigerado y, diariamente, tomar una cucharada.

Calambres 

Se conoce con esa denominación a un espasmo muscular sumamente doloroso que puede estar motivado por un movimiento repentino, el eventual exceso de ejercicio o el hecho de permanecer durante un período prolongado en una posición poco conveniente que impide la adecuada circulación de la sangre hacia el músculo. 

En todos los ejemplos mencionados, lo que sucede es que la masa muscular no recibe lo que debiera recibir y por lo tanto se “rebela” produciendo un calambre. 

Por supuesto, si se hacen frecuentes se impone la consulta al profesional ya que no es normal que un músculo haga calambres, pero si es solamente una cuestión ocasional, además del instintivo masaje a la zona ayuda ingerir una cucharada de miel. 

Cansancio y nerviosismo 

El febril ritmo de vida actual y las preocupaciones que debe enfrentar el ser humano de este siglo, hace que muchas veces se encuentre cansado, nervioso, estresado, etc. Tal vez como el lector ya lo sepa, un vaso de leche tibia con miel es un excelente remedio al respecto. 

Asimismo, la miel sola o disuelta en un vaso de agua caliente o tibia, también resulta muy efectiva. Y, por supuesto, todas las infusiones relajantes (tilo, valeriana y manzanilla, por ejemplo) ven potenciados sus efectos si se los endulza con miel, en lugar de azúcar o edulcorantes artificiales. 

Dentición dolorosa 

La dentición es el proceso mediante el cual los dientes comienzan a empujar a través de las encías del bebé que se encuentran inflamadas y dejan ver pequeñas puntas blancas que son los dientecitos que se abren lugar. 

El primer diente suele aparecer entre los 5 y 7 meses, aunque puede ocurrir tanto antes como después. Si bien se trata de algo natural por lo que debe pasar todo ser humano, lo cierto es que se trata de un proceso notablemente molesto para el bebé, que lo hará babear y sufrir de dolor en las encías. ¿Qué puede hacer usted para aliviarlo? Una receta de la abuela puede venir en su ayuda. 

Es la siguiente:

  • En una taza de agua hirviendo, colocar una pizca de sal gruesa y pétalos de rosa, en cantidad suficiente como saturar completamente el agua.
  • Dejar reposar durante 24 horas.
  • Colar el líquido (triturando bien los pétalos), pesarlo y mezclarlo con igual cantidad de miel.
  • Mezclar bien y refrigerar durante un par de semanas.
  • Al cabo de ese tiempo, utilizarlo para masajear las encías del pequeño adolorido.


Dificultades respiratorias


A veces por causa del asma, otras de una bronquitis o, más simplemente, de un resfrío o una gripe, el simple hecho de respirar se torna dificultoso. Para esos casos, ofrecemos una receta que constituirá un rápido alivio: 
Ingredientes:
  • ½ cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • ½ taza de miel, preferentemente de abeto
  • 1 pocillo de té de ambay
 Preparación:

  • Pelar y picar la cebolla y el ajo y hervirlos en 1 litro de agua a fuego muy lento hasta que estén blandos.
  • Colar, dejar enfriar el líquido obtenido y añadirle la miel y el té de ambay.
  • Mezclar bien todo y tomar diariamente una copita.
 

Disfonía 

La disfonía (a veces, erróneamente mencionada como “afonía”) es la pérdida parcial de la voz, generalmente producida por algún factor irritante que afecta las cuerdas vocales. 

Valga destacar que en estos casos uno de los remedios más efectivos y sencillos consiste, simplemente, en permanecer en silencio, sin hablar, de manera tal de permitir que las cuerdas se recuperen. 

Para ayudar a esa recuperación, se puede picar bien una cebolla, mezclarla con ½ taza de miel (preferentemente de abeto), agregarle 4 cucharadas de jugo de limón e ingerir el preparado obtenido a razón de una cucharadita cada 15 minutos. 
 

Dolor de garganta 


Debido a causas diferentes (básicamente, infecciosas o simplemente irritativas) se caracteriza por la inflamación y la dificultad para tragar. Si se presenta con fiebre, se debe acudir al médico; pero si no se acompaña de temperatura alta, seguramente se aliviará o desaparecerá de las siguientes maneras: 

 
  • Antes de dormir, tomar el jugo de un limón mezclado con 2 cucharadas de miel, preferentemente de abeto. 
  • Poner a macerar durante 15 minutos la cáscara de una naranja en una taza de agua hirviendo, endulzar con abundante miel y utilizar el preparado (cuando se haya entibiado) para realizar gárgaras. 
 

Eccemas 

Se trata de una enfermedad cutánea que se caracteriza por la aparición de escamas y costras que generan mucha picazón y que se localizan, por lo general, en la cabeza, la cara, la parte posterior del cuello y los pliegues de codos y rodillas

Puede deberse a problemas metabólicos, hepáticos o a estados de estrés, tensión emocional o psicológica. Eventualmente, también puede ser una reacción alérgica a la ingestión de ciertos alimentos. Si bien no los cura, lo cierto es que impregnarlos con miel y masajearlos suavemente, proporciona un considerable alivio.
 

Estreñimiento 

Se conoce con este nombre (y también con el de constipación) a un tránsito intestinal más lento de lo conveniente. Se caracteriza por deposiciones duras y difíciles de efectuar, lo cual puede traer como consecuencia la aparición de hemorroides, esto es, venas rectales dilatadas. Además, quienes lo sufren suelen padecer de dolores abdominales. 

En teoría, no debería existir tal problema si se consumen suficientes alimentos con fibra (verduras, cereales integrales, etc.), se toma una buena cantidad de líquido (como mínimo, 2 litros diarios) y no se lleva una vida sedentaria. Pero, como a veces la teoría no coincide en un todo con la práctica, se puede probar tomando en ayunas el jugo de ½ limón disuelto en 1 vaso de agua caliente con una pizca de sal marina y 1 cucharadita de miel. 
 
En algunos organismos la ingesta diaria de una determinada cantidad de miel ya resulta suficiente para asegurar una actividad intestinal intensa, pero lo cierto es que esto no sucede en todas las personas. 
 

Fiebre 

La fiebre o temperatura corporal alta es la forma que tiene el cuerpo de defenderse de una infección. Es por eso que lo importante es averiguar la causa, más que hacerla desaparecer como síntoma, especialmente si es alta, esto es, si supera los 38° o si, sin superarlos, dura más de 2 o 3 días. 

Pero si no supera los 38°, es muy reciente o se está en espera del médico para que determine la causa, se la puede soportar mejor bebiendo de a pequeños sorbos una cucharada de miel disuelta en dos cucharadas de agua caliente. 
 

Forúnculos 

También conocidos como diviesos, los forúnculos son dolorosas inflamaciones infecciosas de la piel llenas de pus. Generalmente son de origen bacteriano o los ocasiona un factor externo, tal como una astilla infectada que penetra la epidermis.
 
Un forúnculo se cura cuando revienta y drena y la aplicación de calor o de ciertas sustancias acelera ese proceso. Por ello, es bueno colocar sobre él compresas calientes de una solución compuesta por partes iguales de agua caliente y miel, lo que ayudará a que el forúnculo madure

Una vez que éste revienta, es primordial respetar escrupulosamente estrictas reglas de higiene para prevenir la diseminación de la infección. Vale destacar que si se producen de forma repetida, esa reiteración debe ser tomada como un signo de salud precaria y, como tal, merece la consulta médica. 
 

Gripe 


La gripe es una infección viral aguda del aparato respiratorio que, generalmente en invierno, se extiende en epidemias. Sus síntomas más característicos son: fiebre alta, dolor de cabeza y muscular, pérdida del apetito, cansancio y tos. Eventualmente, pueden presentarse también vómitos. 

No hay manera de curarla (al menos, hasta el momento) y lo único que resta por hacer es acompañar el proceso, con reposo absoluto y la ingestión de la mayor cantidad de líquido posible. Algunos ayudantes para atravesar ese proceso de la mejor y más rápida manera posible son los siguientes: 
 
  • Administrar cada ½ hora el jugo de ½ limón mezclado con una cucharada de miel, preferentemente de abeto. 

Candeal a la miel

Ingredientes:
  • 1 cucharada de miel, preferentemente de abeto. 
  • 1 yema de huevo 
  • 1 taza de leche hirviendo 
 
Preparación: 

  • Colocar la yema en el fondo de una taza o vaso térmico, agregarle la miel y batir bien todo. 
  • Agregarle la leche, mezclar y tomar lo más caliente posible.

Cordial a la miel

Ingredientes: 

  • 1 limón 
  • 1 naranja 
  • 1 pocillo de uvas sin semillas 
  • ½ taza de miel, preferentemente de abeto.
  • 1 cucharadita de raíz de jengibre molida 
  • 1 litro de agua 

Preparación: 

  • Exprimir el jugo del limón y de la naranja. Reservar refrigerado. 
  • Colocar la cáscara restante del limón y la naranja, las uvas, la miel, el jengibre y el agua en una olla grande, ponerla al fuego y llevarla a ebullición. 
  • Cocinarla a fuego muy bajo durante 1 hora. 
  • Colar y verter la preparación en una jarra, dejándola enfriar. 
  • Cuando se encuentre a temperatura ambiente, agregarle el jugo de naranja y de limón. 
  • Se puede tomar a temperatura ambiente o fresco. Calma la sed y ayuda en la recuperación. 

Hemorroides

Las hemorroides no son otra cosa que várices, o sea, dilatación y pérdida de tonicidad en las venas. Su particularidad reside en que no se trata de cualquier vena, sino de aquellas que se localizan en el recto. Sus síntomas son picazón y dolor en la zona y, eventualmente, sangrado


Como la constipación suele provocarlas o agravarlas, tanto para prevenirlas como para facilitar su alivio y curación es primordial mantener un buen ritmo intestinal, cosa que puede hacerse ingiriendo muchos alimentos con fibra, evitando una vida sedentaria y tomando mucho líquido. 

Pero, si ya han hecho su aparición, por extraño que pueda parecer, la aplicación local de miel (especialmente si es de romero) permite cierto alivio de los síntomas.

Heridas 

Las heridas, cortes y rasguños deben ser, en primera instancia convenientemente higienizados de modo tal de librarlos de toda posible impureza que pudiera provocar una infección. 

Una vez hecho esto, y siempre que la hemorragia sea mínima o se haya detenido (ya que si es copiosa se impondrá la visita a un correspondiente centro asistencial) el poderoso poder antiséptico de la miel puede utilizarse para desinfectar la zona, al tiempo que también generará una disminución del dolor y evitará la formación de queloides en las cicatrices. 

Para ello, bastará con (repetimos, una vez convenientemente higienizada la zona) recubrirla con una gasa embebida en miel, que deberá cambiarse dos veces por día.

Incontinencia urinaria 

Trastorno especialmente vergonzante para quienes lo sufren, puede ser momentáneamente disminuido a través de la ingestión de miel debido a que esta tiene poder hidro absorbente. Sin embargo, lo que realmente corresponde hacer en esos casos es concurrir a la consulta médica, de modo tal de averiguar la causa. 
 

Infecciones bucales

En la mucosa bucal pueden aparecer los síntomas de determinadas infecciones, ya sea por aftas, herpes u otro tipo de origen. Si es muy incipiente, tal vez la miel pueda ayudar con su poder desinfectante. 

Para ello, se debe disolver una cucharada de esta sustancia en un vaso de agua tibia y utilizarla para hacer buches. Otra forma de contar con su ayuda es (especialmente si la infección se encuentra localizada) disolver miel en jugo de limón hasta lograr una mezcla homogénea y aplicarla sobre el área afectada. Por supuesto, si la infección persiste se debe consultar al médico o al odontólogo. 

Insomnio 

El insomnio es la incapacidad para conciliar el sueño y puede tener orígenes diversos: tensión nerviosa, ansiedad, problemas digestivos, colchón inconveniente, etc. Por supuesto, la solución real consiste en eliminar la o las causas y no en paliar la consecuencia que es el insomnio. 

Sin embargo, también es cierto que en caso de dificultades o, más simple y tajantemente, imposibilidad de conciliar el sueño, la miel resulta un remedio casi milagroso al respecto. 

El viejo y conocido hábito de tomar un vaso de leche tibia con miel o, más simplemente, la ingesta de una cucharada sopera de miel antes de acostarse, suele ser suficiente para conciliar un sueño profundo más bien rápidamente. 

En el primero de los casos, al poder de las sales minerales propias de la miel, se les suma las de la leche y de allí que sea un remedio por demás efectivo en caso de insomnio. 

Algo importante: obviamente, la mejor miel en estos casos es la de tilo debido a que, por su origen, en ella se conjugan las propiedades sedantes de la miel con las de la flor que la posibilita. 
 

Irritación ocular 


Ante inflamaciones o picazón de los ojos, se recomienda diluir una cucharadita de miel en medio vaso de agua no demasiado caliente, empapar una gasa con ella y colocar a modo de compresa sobre los ojos. Dejar actuar durante 10 minutos y, luego, retirar la gasa. 
 

Labios agrietados 

Muchas veces, por inclemencias del tiempo o por pequeños malestares pasajeros, los labios se agrietan y/o se produce una molesta descamación. 

En esos casos, una cura tan económica como efectiva consiste en pasar sobre ellos miel y masajearlos suavemente varias veces por día. 
 

Laringitis y faringitis 

Si bien estas dos afecciones no son exactamente lo mismo (de ahí que, efectivamente, tengan diferentes nombres) lo cierto es que están íntimamente relacionadas; la primera, consiste en la inflamación de la laringe, mientras que la segunda refiere al mismo proceso, pero en la faringe. 

En general, resultan lo suficientemente molestas como para dificultar la deglución y la respiración y, eventualmente, la laringitis puede conllevar disfonía o, más drásticamente, afonía. 

El reposo suele ser un buen ayudante cuando se presentan estas afecciones, pero la miel no lo es menos. Algunas posibles maneras de utilizarla en estos casos son:  

Primero

  • Colocar un puñado de higos secos en un recipiente que pueda ir al fuego, cubrirlos con agua y agregarles ½ taza de miel, preferentemente de abeto o eucalpitus. 
  • Cocerlos a fuego bien lento hasta que la preparación se reduzca a la mitad. 
  • Esperar que se enfríe, procesar y guardar en un frasco de vidrio. 
  • Tomar 1 cucharadita por hora a modo de jarabe, hasta que los síntomas desaparezcan o se alivien. 
 
Segundo
 
  • Poner a macerar durante ½ hora la corteza de una naranja en una taza de agua hirviendo, endulzar con una cucharada de miel preferentemente de abeto o eucaliptus  y utilizar para hacer gárgaras. 
 
Tercero
 
  • También para hacer gárgaras, se puede disolver una parte de miel en otra de vinagre. 
 

Malestar digestivo 

Muchas veces los malestares digestivos son precisos: acidez de estómago, náuseas, etc. Pero, otras, suele experimentarse una difusa sensación de malestar digestivo muy generalizado y poco concreto. 

Cuando se presente este tipo de sensación se recomienda, antes de acostarse, poner una cucharadita de miel en un vaso con agua. A la mañana siguiente, cuando la miel se haya disuelto totalmente, beberlo de manera tal de preparar al estómago para su actividad. Ello es posible debido a que la miel mejora tanto el peristaltismo, como la secreción de jugos gástricos y la absorción intestinal. 
 
También se puede apelar al facilitador del proceso digestivo que detallamos a continuación. 
 
Ingredientes: 

  • 2 cucharadas de hojas de salvia 
  • 2 cucharadas de miel 
  • 3 cucharadas de jugo de limón 
  • 1 litro de agua hirviendo 
 
Preparación; 

  • Colocar todos los ingredientes en una jarra, cubrirla y dejarlos reposar durante 1 hora. 
  • Colar y mantener refrigerado. 
  • Tomar de a 1 cucharadita, tan a menudo como sea necesario 
 

Migraña 

Se conoce con ese nombre a un fuerte dolor de cabeza que obliga a cerrar los ojos y que se acompaña de pesadez de estómago y mareos. 

Sus causas son diversas y pueden estar tanto en un trastorno psicosomático, como en un funcionamiento vital incorrecto, tránsito intestinal lento, una dieta inadecuada o pobre en algún o algunos nutrientes, un desequilibrio hormonal, cansancio ocular, etc. 

Por supuesto, en caso de que sean muy frecuentes, se impone la consulta al médico en pos de averiguar el origen y paliar el mal de raíz. Pero si sólo es una incomodidad eventual, puede aliviarse preparando una infusión de tilo endulzada con miel también de tilo y bebiéndola más caliente y lentamente posible. 

Picaduras 

Tanto sean éstas de insectos (mosquito, pulga, etc.) como de plantas (de ortigas suele ser la más usual) aplicar sobre ellas un poco de miel, calmará el dolor y ayudará a evitar una posible infección. Si bien cualquier miel es por demás útil en estos casos, la de lavanda es sin dudas, la más indicada. 
 

Problemas hepáticos 

Los trastornos hepáticos, esto es, algún tipo de mal funcionamiento del hígado, pueden ser varios. 

Cuando no revisten mayor gravedad, tal como una crisis hepática eventual (cuyos síntomas son somnolencia, dolor de cabeza ubicado en la zona frontal y ocular y, en caso de ser más severa, náuseas y hasta vómitos) o, simplemente, se quiere implementar una práctica de medicina preventiva al respecto, se recomienda tomar una cucharadita de miel, preferentemente de romero o de acacia, disuelta en un vaso con agua caliente. 

En el caso de crisis hepática, se aconseja ingerir una cucharada de esta solución cada ½ hora hasta terminar el contenido del vaso, mientras que en el segundo de los casos (a modo de prevención) se debe beber el vaso entero todas las noches, antes de dormir. 
 

Quemaduras 


Las quemaduras siempre que no sean de verdadera importancia, ante lo cual se deberá acudir a un centro asistencial pueden tratarse con un suave masaje con miel y cubriéndolas luego con una gasa estéril. De esa manera, se la desinfecta, se ayuda a su cicatrización y se calma el dolor. 
 

Resaca 

Popularmente se conoce con ese nombre a la desagradable sensación que aparece con posterioridad a haber tomado bebidas alcohólicas en exceso, debido a que el alcohol al actuar a modo de diurético causa deshidratación, genera acidez y sobrecarga el hígado, entre otros efectos indeseables

Aunque pueda parece obvio y hasta un poco tonto decirlo, lo cierto es que la única y verdadera manera de evitar una desagradable resaca es absteniéndose de tomar bebidas alcohólicas o, si se las ingiere, hacerlo en poca cantidad. Pero si ya es demasiado tarde para realizar esa advertencia, la miel puede venir en nuestra ayuda, ya que colabora a que el cuerpo elimine el alcohol. 

Para ello, puede ingerirse sola o disuelta en un vaso de agua, preferentemente caliente o tibia
 

Resfrío 

El resfrío es una afección viral que se caracteriza por generar dolor de cabeza, nariz tapada, ojos acuosos, estornudos y, eventualmente, tos y unas líneas de fiebre. Nunca resulta de gravedad, pero como es molesto, pueden minimizarse sus síntomas o acelerar el proceso de curación a través del poder curativo de la miel combinando con el de otras sustancias naturales.

Jarabe de miel y cebollas 

Ingredientes: 

  • 1 litro de agua 
  • 1 Kg. de cebollas frescas peladas ralladas 
  • 4 tazas de miel 
 
Preparación: 

  • Colocar todos los ingredientes en una olla, ponerla al fuego y dejar que hiervan a fuego muy bajo durante 3 horas. 
  • Si hiciera falta, agregar agua. 
  • Dejar enfriar, colar y embotellar. 
  • Tomar entre 2 y 4 cucharadas por día


Tos 

La tos es un mecanismo de defensa del organismo que tiene como objetivo librar a la mucosa que tapiza la garganta y el tracto respiratorio superior de cualquier factor de irritación: polvo, exceso de mucosidad, humo, etc. Por eso, no se trata de hacerla desaparecer sino de favorecer la expectoración necesaria de aquellos factores irritativos. ¿Cómo hacer eso? 

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En principio, todos los remedios indicados en el tópico Resfríos son igualmente válidos para la tos. Pero, a continuación, ofrecemos una serie de jarabes que resulta especialmente expectorantes y que también son indicados en casos de resfrío. 

Jarabe de ajos y miel 

Ingredientes: 

  • ½ taza de miel 
  • 1 cucharada de ajo picado 
  • 1 cucharadita de rábanos picantes rallados 
  • 1 taza de agua 
 
Preparación: 

  • Mezclar todos los ingredientes en un recipiente y ponerlos en una vasija caliente, dejándolos macerar durante 1 día en un lugar seguro y cálido. 
  • Luego, envasar, tapar y tomar 1 o 2 cucharaditas cuanto se tenga tos. 
  • Precaución: no es recomendable para los niños.

Jarabe de ajos y miel (II) 

Ingredientes:

  • 8 dientes de ajo pelados y partidos al medio 
  • 8 cucharadas de miel 
 
Preparación:

  • Colocar los dientes de ajo y la miel en un mismo recipiente, taparlo y dejarlo reposar varias horas en un lugar caliente. 
  • Tomar una cucharadita cuando se produzca el ataque de tos. 

Jarabe de limón y miel 

Ingredientes: 

  • Jugo de 3 limones 
  • 2 cucharadas de glicerina 
  • Miel, cantidad necesaria

Preparación: 

  • Colocar el limón y la glicerina en una jarra de, aproximadamente, un ¼ litro y mezclarlos bien. 
  • Llenar el resto de la jarra con miel, taparla y guardarla en la heladera. 
  • Cada vez que se produzca un acceso de tos, tomar una cucharada 

Jarabe de cebollas, ajos y miel 

Ingredientes:
  • ½ Kg. de cebollas
  • ¼ Kg. de ajos
  • ½ litro de aceite de girasol
  • ½ taza de miel

Preparación:

  • Pelar y picar las cebollas y los ajos y colocarlos en una fuente junto con el aceite.
  • Llevarlos a horno a temperatura muy baja y cocerlos hasta que todo esté muy blando.
  • Colar bien y agregarle la miel al líquido obtenido.
  • Embotellar, tapar y agitar bien antes de usar.
  • La dosis recomendada es de una cucharadita tres veces al día, pero como no tiene absolutamente ningún tipo de contraindicación, puede tomarse la cantidad que resulte necesaria.

Várices 

Las várices se ocasionan porque las válvulas que controlan el flujo sanguíneo de las venas dejan de funcionar apropiadamente, con lo cual se produce la dilatación y distorsión permanente de una o varias venas.

Entre sus causas más frecuentes se cuenta el exceso de peso, el permanecer mucho tiempo de pie y el embarazo. Sus síntomas son pesadez en las piernas, dolor y sensación de cosquilleo.

Si bien, dependiendo de su gravedad, es posible que requieran consulta y tratamiento médico, puede ayudar tomar diariamente una infusión preparada con partes iguales de castaña de la india y hammamelis y endulzada con abundante miel.

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